domingo, 31 de julio de 2011

Orgánico: afín a la vida


El movimiento orgánico tiene millones de adeptos en todo el mundo. Sin embargo, todos estos «activistas» todavía no alcanzan para generar suficiente conciencia acerca de la importancia que plantean la obtención y el consumo de productos orgánicos a fin de proteger la salud y cuidar el planeta.

Belén Ortega, quien, desde su weblog Beauty Hunter, siempre nos recuerda los beneficios de usar cosméticos orgánicos, invitó a sus lectoras a contar cómo incorporan lo orgánico en el día a día.

En cuanto me enteré, me ofrecí para compartir mi experiencia porque sueño con que cada vez más personas se hagan eco del universo orgánico y puedan sumarse a esta propuesta.

Un día especial

Hace unos años me llegó un correo electrónico que publicitaba una feria orgánica organizada por MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica) en los jardines del Palacio Duhau.

Con mamá decidimos ir para conocer más acerca de esto que ya nos venía llamando la atención. Recuerdo que era un domingo de primavera con mucho sol, y la pasamos superbien.

En la feria, distintos productores orgánicos exponían y vendían su mercadería (a precios más que razonables), ofrecían degustaciones y, con gran dedicación, explicaban muy detalladamente todo lo que significaba que sus productos fueran orgánicos.

¡No fue muy difícil convencernos! Ese domingo volvimos repletas de información y con algunos productos que habíamos comprado para probar.

Nos habíamos enamorado de los colores y los sabores intensos de las frutas y verduras, de la variedad de cereales y semillas que conservaban todas sus propiedades, del aceite de oliva tan sabroso y aromático, del cacao puro que era biológicamente energizante... y de tantas cosas más.

Más allá de estas cuestiones, que saltaban a la vista, ese día aprendí que hay muchas otras que resultan clave para realmente entender por qué es tan importante impulsar y defender la producción orgánica.

¿Qué es la producción orgánica?

La producción orgánica se basa en una cultura de respeto a la salud, a la ecología, a los consumidores y a todos los que forman parte la cadena productora, en pocas palabras, a la vida misma.

Es una actividad sustentable, que preserva la biodiversidad y los recursos naturales esenciales (como el agua, el aire y el suelo) sin contaminarlos de ningún modo, y que además contempla las necesidades de las generaciones presentes y futuras, porque protege el equilibrio de los ecosistemas, fertiliza los suelos, aumenta los recursos, genera trabajo dentro de un marco de comercio justo, permite el desarrollo de emprendimientos pequeños y medianos, y favorece el desarrollo individual y general.

La clave de la producción orgánica es que no se utilizan ni insumos de síntesis química (como los pesticidas y los fertilizantes agrotóxicos) ni organismos genéticamente modificados (como las semillas transgénicas), por lo que las materias primas obtenidas con este método no contienen residuos químicos ni otras sustancias que puedan resultar peligrosas para la salud.


Como el cultivo se realiza en suelos balanceados y con abonos naturales, se obtienen alimentos que mantienen todas sus vitaminas, carbohidratos, fibras, proteínas y minerales en estado puro, y esto realza sus aromas, colores y sabores. Solo basta con probarlos para notar la diferencia.

¿Y cómo se relaciona todo esto con la cosmética?

Lo que sucede con los alimentos se traslada a los cosméticos. Muchos de los cosméticos tradicionales contienen sustancias que podrían resultar nocivas para la salud o la ecología (por eso siempre insisto en que hay que leer bien las etiquetas y aprender acerca de los ingredientes antes de comprar).

Por ejemplo, si los ingredientes de los productos capilares que usamos no son biodegradables (todos los ingredientes derivados de la producción orgánica lo son), los residuos que se vierten cuando nos enjuagamos el pelo terminan por contaminar el agua y dañar el medio ambiente.

Aunque existe una diferencia marcada entre los cosméticos naturales y los cosméticos orgánicos, ambos pueden resultar muy beneficiosos. Según la OIA (Organización Internacional Agropecuaria), para que un producto cosmético se considere orgánico, al menos el 95 % de sus ingredientes debe provenir de sistemas orgánicos certificados. Según ECOCERT, para que un producto cosmético se considere natural, al menos un 50 % de los ingredientes vegetales de la fórmula, y al menos un 5 % de todos sus ingredientes, deben proceder de la agricultura ecológica.

En mi experiencia personal, los cosméticos naturales son eficaces y dan sensación de bienestar, pero los cosméticos biológicos u orgánicos son mucho más placenteros y brindan absoluta seguridad.


Por todo esto, estoy tratando de reemplazar, en la medida de lo posible, mis cosméticos tradicionales por cosméticos verdaderamente naturales u orgánicos, aunque, en nuestro país, esta tarea se hace bastante difícil.

Acá hay muy pocas empresas de cosmética orgánica que ofrecen productos como para satisfacer todas las necesidades diarias, y lo que recibimos mediante importación es verdaderamente ínfimo en relación con lo que hay disponible en el exterior.

Como no pierdo las esperanzas, confío en que, si los consumidores lo exigimos, podremos tener cada vez más cosmética biológica y orgánica en la Argentina.

¿Cómo se identifican los productos orgánicos?

La mayoría de los productos orgánicos cuentan con una certificación de alguna de las organizaciones sin fines de lucro que otorgan su aval de acuerdo con la legislación nacional vigente y las normas y los estándares internacionales de producción orgánica. Si el producto cuenta con esta certificación, podemos encontrar el logo en su envase.


A pesar de la existencia de este marco normativo, hay algunos productos que cumplen todas las condiciones para ser orgánicos, pero todavía no cuentan con ninguna certificación. Ante la duda, conviene preguntar o averiguar en los organismos correspondientes.

Argentina se ubica entre los primeros productores orgánicos del mundo. En nuestro país, tenemos inmensos recursos para aumentar y sostener la producción orgánica en todos los ámbitos, y hay muchos productores y trabajadores talentosos, formados y capacitados, que están dispuestos a dar lo mejor de sí, pero necesitan el apoyo y la colaboración de toda la comunidad para lograrlo.

¿Se animan a formar parte del movimiento orgánico?

¿Ya lo hacen? ¿Cómo?


Fuentes:
Argencert
MAPO
Orgánicamente
OIA
Ecocert

Normativa:
Manual de Normas Orgánicas
Ley Nacional de Producción Ecológica, Biológica u Orgánica (Ley 25.127)


Quiero agradecer de corazón al equipo que hace Beauty Hunter por haberme brindado un espacio genial para contar mi experiencia con el consumo orgánico y por comprometerse con este movimiento para hacer del mundo un lugar mejor.

Esta nota fue publicada en Beauty Hunter el 20 de julio de 2011.

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Ruta orgánica


A continuación, les recomiendo unos cuantos lugares en los que se consiguen productos orgánicos de toda clase. En algunos de estos lugares, venden exclusivamente productos orgánicos. En otros, no todo lo que venden es orgánico, u ofrecen productos orgánicos que no tienen la certificación a la vista. Solo es cuestión de visitarlos y experimentar.

Restaurante + Almacén

Buenos Aires Verde. Este es uno de mis restaurantes favoritos y, sin dudas, el más original. Es un espacio orgánico y vegetariano pequeñito, pero alegre, cálido y colorido. Tienen una quinoa riquísima, aunque unas de sus especialidades son las cookies y los crakers veganos de cacao puro. En realidad, podría darles una lista interminable de cosas que vale la pena probar en Buenos Aires Verde, por eso es mejor que lo visiten y hagan su propia experiencia.

Meraviglia. Este restaurante propone una alimentación sana y natural, con predominio de productos orgánicos. Todo allí es pura tentación: ensaladas y jugos naturales conviven en perfecta armonía con sabrosas tortas y muffins.

Bio Restaurant. Un día que pasaba cerca de este restaurante, entré a comprar pasas de uva orgánicas. Me atendió la dueña con mucha amabilidad y me contó todo sobre su lugar. Ese día, me prometí volver a visitarlo para probar sus platos. Por una cosa u otra, hasta ahora no pude hacerlo, pero sé que no va a faltar la oportunidad.

La esquina de las flores. Este lugar me trae recuerdos de la infancia. Aunque cuando era chiquitita no tenía ni idea de lo que era la producción orgánica, con mi familia ya consumíamos alimentos de La esquina de las flores. Les recomiendo que no dejen de probar las distintas variedades de yerba mate que ofrecen. ¡Son mis favoritas!

Mercados y almacenes

Hausbrot. Este es mi lugar preferido para comprar productos de panadería de harina integral orgánica. También me encantan sus barritas de cereal (completamente naturales), el arroz yamaní integral, las granolas y la harina integral superfina para llevar.

El Galpón. Este mercado ubicado en el barrio de Chacarita es un centro comunal de abastecimiento organizado por la proveeduría de La Asociación Mutual Sentimiento. Además de vender alimentos orgánicos, brindan cursos de huerta orgánica y organizan ferias de artesanías hechas con materiales reciclados.

Sabe la tierra. Este es un mercado que se organiza los sábados en San Fernando. Allí se pueden conseguir distintos productos orgánicos, y también se puede participar de talleres y otras actividades en relación con lo orgánico y el cuidado del medio ambiente.

Por Internet

Tallo Verde Orgánico. Esta es una huerta orgánica que permite comprar por Internet y recibir el pedido en el domicilio.

Jardín Orgánico. Este mercado online ofrece una amplia variedad de productos orgánicos, desde frutas y verduras hasta cosméticos.

Cosmética orgánica

Weleda. Esta es una marca de cosmética natural y orgánica que tiene 90 años de historia y está presente en muchos países. Es de origen suizo, pero algunos de sus productos se fabrican en el ámbito local. Les recomiendo los desodorantes y los dentífricos, aunque también tienen aceites esenciales, cremas y varias otras cosas que me enamoran.

Genuinos Activos. Hace tiempo que quiero visitar esta tienda. Quisiera probar varios de sus productos naturales y orgánicos certificados. En especial, los aceites y los kits para el baño.

Organyco. Tampoco probé nada de ellos todavía, ¡pero ganas no me faltan! Me tientan los productos de aromaterapia para el hogar y las mascarillas faciales.

¿Tienen alguno para agregar a la lista?



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viernes, 15 de julio de 2011

SPOKESPERSONS: La noche de un seductor


A tres años de la integración de Yves Saint Laurent Beauté a la División de Productos de Lujo de L'Oreal, el equipo de L’Oreal Argentina toma las riendas de esta exquisita línea de cosméticos y perfumes en nuestro país.

En una reunión para bloggers realizada el mes pasado, Mariana Zamora, responsable de Yves Saint Laurent Beauté en la Argentina, junto con su equipo, nos enseñó el universo de la belleza de Yves Saint Laurent (YSL) y nos presentó los últimos lanzamientos en materia de fragancias y cosmética.


El hombre

La casa de moda parisina que lleva el amor extremo como insignia y nos invita a combatir el aburrimiento eligió a Vincent Cassel como embajador de su nuevo pilar masculino, La Nuit De L'Homme.


Vincent Cassel nació en París, Francia, el 23 de noviembre de 1966, pero su carrera profesional trascendió las fronteras de su país, y en la actualidad se lo considera uno de los actores más prolíficos y enigmáticos del cine internacional.

Quizá lo reconozcan por su actuación en El cisne negro (2010), pero este actor tan francés tiene una gran trayectoria cinematográfica.

La película El odio (1995) fue su primer éxito rotundo, pero luego lo fueron convocando para participar en muchísimas otras películas prestigiosas, como L'appartement (1996), Juana de Arco (1999), Los ríos de color púrpura (2000), Pacto de lobos (2001), Descarrilados (2005) y las dos partes de la saga Mesrine, L'instinct de mort y L'ennemi public n° 1, (2008).

Aunque Vincent suele dar una imagen de hombre malo, que vive al límite o que siempre está malhumorado, como la mayoría de los personajes que caracteriza, su personalidad real dista muchísimo de ese perfil.

Vincent Cassel es un hombre de familia. Lleva cerca de doce años casado con la diorissima Mónica Belucci, con quien tiene dos hijos. Además, siempre se lo describe como un hombre respetuoso, profesional, alegre y solidario, con una gran sensibilidad artística.

Por todo esto (y más), Yves Saint Laurent eligió a Vincent Cassel para que se convierta en este «caballero que seduce de noche» y represente el nuevo perfume de la casa, creado para un hombre único, elegante y carismático.


Su perfume

La Nuit De L'Homme (eau de toilette) es un perfume oriental amaderado que se siente fuerte y suave a la vez. Es un perfume atractivo, sensual y elegante.

Los perfumistas Pierre Wargnye, Anne Flipo y Dominique Ropion, de IFF, diseñaron para YSL una pirámide bien masculina con una estructura contrastante.

Notas altas de cardamomo y bergamota, que destilan una frescura intensa; corazón de cedro y lavanda, que componen una sofisticación atemporal; y una base de vetiver y cumarina, que se siente suave y misteriosa.

El frasco de La Nuit De L'Homme es un objeto de deseo que se esfuma en la oscuridad de la noche. Su tapa, un hexágono negro laqueado con el sello de YSL.


La historia

Para la realización del film comercial, YSL convocó a Darren Aronofsky, director de películas como El cisne negro, El luchador y Réquiem por un sueño.

Como varios de los cortos de fragancias de YSL, este comercial me resulta transgresor y controvertido, pero, a la vez, cautivador.



Esta historia «cuasivampírica» (inspirada en la novela Diario de un seductor, de Sören Kierkegaard) transcurre en la noche parisina, donde tienen lugar la atracción de lo prohibido y el juego de la seducción.

Acompañan a Vincent Cassel las modelos Alyssah Ali, Eniko Mihalik (tapa de julio de Harper's Bazaar Argentina) y Marine Vacth, quienes caen rendidas ante el hechizo de este hombre tan audaz y misterioso... Ellas, quizá sin saberlo, compiten por su amor.

¿Sintieron La Nuit De L’Homme?

¿Qué les parece el comercial?

¿Les gusta Vincent Cassel como embajador de este perfume?


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domingo, 3 de julio de 2011

Hoy, menos es más


Nowness es un sitio web escrito en inglés que me fascina, porque tiene a las ideas como principales protagonistas.

Este novedoso sitio es un reflejo de la contemporaneidad: de todo lo que sucede en la moda, la gastronomía, el arte, el cine, la música, el diseño, el turismo, la belleza, etcétera.

Desde Nueva York, y con la ayuda de sus contributors (contribuidores), en Nowness cuentan historias breves con mucha originalidad a fin de difundir la creatividad y la innovación de personas y organizaciones de todo el mundo.

Les diría que Nowness es un lindo espacio digital para inspirarse, relajarse, iluminarse, aprender, soñar, reflexionar...


La semana pasada, me sorprendieron con un proyecto bastante llamativo que nos invita a todas las mujeres que amamos los maquillajes a pensar en la cantidad de cosméticos que nos aplicamos en la piel a diario.



A los creativos holandeses Lernert & Sander se les ocurrió grabar un corto especial para comunicar su concepto de «belleza natural» y reflejar los excesos en el uso de maquillajes que se dan en la actualidad.

Para concretar este proyecto, convocaron a Ferry van der Nat (un profesional multifacético que se dedica, principalmente, al maquillaje, a la fotografía y a los editoriales de moda), quien aplicó, en un solo día, tantas capas de maquillaje como días tiene un año (es decir, 365) sobre el rostro de la modelo belga Hannelore Knuts.

Durante las nueve horas de grabación, se aplicaron 228,40 ml de maquillaje (¡un montón!): siete bases, dos sombras, tres labiales y tres rubores enteros, todo de Ellis Faas (la maquilladora neerlandesa que les presenté en marzo).


La creación de esta dupla holandesa nos deja un mensaje: enseguida podemos convertir un maquillaje natural en uno verdaderamente atroz si nos excedemos en la cantidad de maquillaje que nos aplicamos.

Creo que el maquillaje tiene infinitas finalidades, tantas como mujeres hay en el mundo. Sin embargo, siempre abogo por un uso racional, que realce nuestros rasgos y nos haga sentir bien.

De nada sirve aplicar toneladas de maquillaje, porque eso genera un aspecto plástico que nada tiene que ver con una piel sana.

Creo que uno de los secretos consiste en no usar base en todo el rostro, sino aplicar «toquecitos» de corrector en las zonas necesarias y un poquito de iluminadores translúcidos en ciertos puntos estratégicos.

El maquillaje se tiene que fundir con la piel; si se notan las capas, es porque aplicamos de más (tengan en cuenta que esto resulta más fácil de lograr si la piel está bien hidratada y cuidada).

Para que el maquillaje se destaque, es mejor recurrir a una sombra negra o a un labial rojo o fucsia en lugar de aplicar tanta base y tanto polvo.

Mi lema es «dejar que la piel sea como es y dar vida con colores intensos en pequeñas dosis».

¿Qué les parece? ¿Cómo podemos hacer para destacar la belleza natural sin renunciar a nuestros amados maquillajes?



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