martes, 27 de abril de 2010

QUISIERA PROBAR... Bobbi Brown Cosmetics


Información de último momento: ¡Bobbi Brown está llegando a la Argentina! Parece que muy pronto podremos disfrutar de sus productos en un conocido centro comercial de Bs. As. ubicado sobre la calle Florida.



Cuando hoy vi el cartel de la foto no lo podía creer. Inmediatamente saqué una foto con el celu para poder compartir la noticia con ustedes.

Para quienes no conozcan a Bobbi Brown, les cuento un poquito sobre esta grandiosa maquilladora y su universo de productos (yo tampoco sabía demasiado, salvo por lo que había visto en Internet, así que no me vino de más investigar para escribir esta nota).

Bobbi Brown es una exitosísima maquilladora estadounidense que cree que el maquillaje es una herramienta a la cual las mujeres pueden recurrir para verse y sentirse como ellas mismas, pero más lindas y seguras.


Bobbi Brown siempre supo que quería ser maquilladora, desde chica se apasionaba por los maquillajes mientras miraba a su mamá aplicarse sombra blanca y delineador negro a diario (¡como nos pasó a unas cuantas, y me incluyo!).

En 1980, Bobbi se gradúa en Emerson College, de Boston, al obtener su título universitario en Maquillaje Teatral (B.F.A in Theatrical Makeup), y se va a cumplir su sueño a la ciudad de Nueva York.

En la Gran Manzana va construyendo, paso a paso, su red de contactos, como la mayoría de las maquilladoras que trabajan en forma independiente, y finalmente logra trabajar para las revistas más prestigiosas, con los mejores fotógrafos y modelos del sector.

Luego de una década de éxitos, en 1991, Bobbi lanza su primera colección de lápices labiales en la tienda Bergdorf Goodman. La novedad corría de boca en boca, y así fue como en 1995 nace Bobbi Brown Cosmetics, una marca que promete maquillajes fáciles de usar y de colores que nunca pasan de moda.



En la actualidad, además de administrar su empresa, Bobbi crea looks para los diseñadores que participan de la Semana de la Moda en Nueva York, participa dando consejos en el programa de Oprah Winfrey, y en revistas y sitios web de todo el mundo. También escribe libros y manuales sobre maquillaje destinados tanto a personas que recién empiezan como a profesionales, colabora con distintas organizaciones no gubernamentales, y enseña maquillaje en la misma casa de estudios que la vio dar sus primeros pasos.

Me alegra mucho que cada vez más marcas de belleza extranjeras vengan a probar suerte en Argentina. ¡Nosotras, las Beautyholics, encantadas!

¿Conocían a Bobbi Brown?

¿Probaron sus productos?



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domingo, 11 de abril de 2010

CONSEJITOS: ¡A pedir muestras!




Al menos en la Argentina, cuando compramos cosméticos muchas veces las vendedoras no toman la iniciativa de regalarnos muestras. Siempre tenemos que pedirlas, o hasta me animaría a decir, reclamarlas.

Cuando nos animamos a pedirlas, la mayoría de las veces nos contestan con una sonrisa: "no tengo/no me quedó/no nos traen/etc.". Todas sabemos bien que ellas guardan unas cuantas muestras en ese cajón secreto que está del otro lado del mostrador, pero las tienen reservadas vaya una a saber para qué ocasión.

La verdad es que las muestras están incluidas en el costo de los productos que compramos; por lo tanto, es injusto que nunca nos den ningún “incentivo para volver a comprar”.

Las muestras nos permiten probar productos nuevos cuando estamos cómodas en nuestras casas y también nos ayudan a tomar una mejor decisión en el momento de comprar.

Quizá no es tan terrible si no nos funciona un shampoo que compramos en el super por algo más de $10, pero a nadie le gusta gastar una "pequeña fortuna” en cosméticos de lujo para que terminen archivados en algún lugar remoto del cuarto de baño.

Por eso me gustaría contarles algunas de mis experiencias a lo largo de este tiempo, ya que fui desarrollando algunas "estrategias" para lograr que casi siempre me den muestras.

Por ejemplo, me di cuenta de que si somos consumidoras de una marca en particular, es conveniente comprar siempre en el mismo punto de venta. Así es cómo las vendedoras nos van conociendo; si saben que vamos a volver o que somos una venta asegurada en el mes, siempre nos van a dar algunas muestras. Esto me pasa en especial en la perfumería Rouge, en L’Occitane y en Lancôme; cuando compro en un punto de venta que no es el de siempre, no me dan muestras, pero si voy a visitar a mis consultoras de confianza, ellas me dan unas cuantas muestras.

Si somos muy vergonzosas, no hay nada como comprar en Kiehl's. Allí siempre nos llenan de muestras. Es que la filosofía de la marca consiste en que los usuarios de sus productos puedan probar antes de comprar. Los especialistas de la tienda son de lo más generosos y explican todo con lujo de detalles. Es probable que les ofrezcan muestras aunque no compren nada.

En general, en las perfumerías de la planta baja de ese shopping tan líndo ubicado sobre la calle Florida nunca tengo suerte. No sé qué pasa en ese lugar. que pido muestras y siempre me dicen que no tienen. Por ejemplo, en Klorane la vendedora me ha llegado ha decir que esta marca no trae muestras al país; sin embargo, en la farmacia Vasallo siempre me regalan (y la prueba está en la foto de esta nota). También me pasó algo similar en Lancaster y Biotherm.

En la farmacia Vasallo las chicas son muy amables, siempre me dan muestras; y si no tienen muestras de la marca que compré, me dan de alguna otra para compensar. Algo importante es que pueden dejar sus datos de contacto para que les avisen cuando hay promociones y descuentos.

Las muestras no solo sirven para probar productos nuevos. Son muy prácticas para llevar en la cartera (los perfumitos y los desmaquillantes siempre nos sacan de algún apuro) y también para llevarlas en la valija cuando nos vamos de vacaciones (así no cargamos tanto peso).

Aunque les parezca que la muestra que les ofrecen no les va a servir, nunca digan que no, llévenla igual. Seguramente le puedan encontrar alguna utilidad.

Si les dan una crema demasiado humectante para su tipo de piel, la pueden usar a la noche a modo de mascarilla. Una sola aplicación, una vez por semana, ayuda a combatir el frío del invierno sin que quede demasiada oleosidad en la piel.

Si les dan una crema que es para mujeres más grandes que ustedes, la pueden usar en las manos, que como están más expuestas, siempre necesitan un poco más de cuidado.

Si están totalmente seguras de que esa muestra no les va a servir, se la pueden regalar a mamá, o alguna hermana, tía o amiga. De seguro alguna de ellas la va a aprovechar.

¡Entonces, no se olviden! La próxima vez que compren cosméticos, no dejen de pedir muestras.

Ahora me gustaría que me cuenten sus experiencias con las muestras de cosméticos:

¿Cómo les va a ustedes cuando piden muestras?

¿Y en otros países, cómo es la situación?



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sábado, 3 de abril de 2010

Brochero a medida


Sé que estuve ausente por un tiempo, ¡justamente por falta de tiempo! Entonces, para compensar y para festejar y agradecer que Cremitas y Maquillajes ya tiene 250 seguidores (porque este blog es para ustedes, que leen el blog, dejan comentarios, prueban los consejos y siempre están) hoy les traigo un paso a paso muy especial.

Desde hace tiempo buscaba un brochero para guardar todas mis brochas y pinceles de maquillaje, pero ninguno me convencía. En principio, no quería el típico brochero negro convencional, quería algo más divertido y original; además, me resultaba difícil encontrar un brochero que se adaptara a las brochas que ya tenía.

Ahí fue cuando me propuse confeccionarlo con mis manitas y me lancé a la aventura. Primero lo diseñé a mi gusto y armé el molde, después fui en busca de los materiales que necesitaba y finalmente me puse a coser con mucha paciencia.

Se me ocurrió sacar fotos mientras iba haciendo el brochero para subirlo al blog, quizás alguna que otra tenía ganas de experimentar con las manualidades en una tarde de lluvia.

En fin, a continuación, el paso a paso ilustrado de un brochero al mejor estilo DIY (hágalo usted misma)… ¡aunque nada que ver con Utilísima!


MATERIALES
Molde de papel (hecho a mano)
Lona estampada (1/2 metro)
Nylon cristal (1/2 metro)
Friselina (1/4 metro)
Cinta de raso (5 metros)
Elástico (1/2 metro)
Hilo para coser reforzado
Agujas para coser materiales más rígidos
Regla y escuadra
Alfileres

* Pueden elegir los estampados y combinar los colores como más les guste. Yo cosí a mano, pero también se puede usar máquina de coser.


MOLDE CON MEDIDAS

Como trato de colaborar para cuidar nuestro medio ambiente, para hacer el molde usé una bolsa de papel de una remerita que me había comprado (hay que tratar de reciclar). La corté por un costadito y la convertí en una hoja de papel bien grande. Con regla y escuadra me aseguré de que todo quede bien derechito. Usé el mismo molde para cortar todas las partes de tela que iba a necesitar.

Las partes de tela son: (ver foto de materiales)

1. Una parte de cristal para el lado interno (rectángulo de 45 cm por 25 cm) y otra parte de cristal para el lado externo, que tiene que tener incorporadas las aletas, tal cual como se ve el molde.

2. Una parte de lona (rectángulo de 45 cm por 25 cm) para el lado interno.

3. Una parte de friselina (rectángulo de 45 cm por 25 cm) para colocar en el medio de las dos lonas.

4. Una parte de lona (rectángulo de 45 cm por 25 cm) para el lado externo.

Las partes se arman como un “sandwichito”, siempre con el estampado hacia afuera (que se vea a través del cristal), pero no se arma todo al principio…


Primero se arma la parte interna, con el cristal interno y la lona interna. Así se cose el elástico que va a sujetar las brochas y se logra que la costura quede escondida y no se vea del lado externo. Siempre conviene ir sujetando con alfileres para que no se muevan las partes mientras cosemos.


Luego hay que centrar el elástico y empezar a coserlo. Si ubican el rectángulo en forma horizontal, de izquierda a derecha, los primeros 15 cm son la tapa del brochero y los otros 30 son el lugar para las brochas, el elástico va justo en donde se unen los primeros 15 cm con los otros 30 cm.


Después hay que ir probando con las brochas que tenemos para marcar el tamaño de las "onditas” que van a sujetar a las brochas.


A mí me pareció bien hacer una doble costura paralela dejando 5 mm en el medio, para que haya un espacio entre las brochas y para que quede más reforzado.


Cada tanto hay que ir probando cómo quedan las brochas ¡para asegurarnos de que ninguna se quede afuera!


Así se van cosiendo todas las "onditas" hasta llegar al final.


Ahora empieza la parte más difícil porque hay que coser la aleta de abajo para formar el bolsillito que sostiene a las brochas si se llegan a resbalar. Hay que agarrar el cristal externo (el que tiene las aletas incorporadas) y empezar a coser el bolsillo a los 15 cm, forrando todo el borde con la cinta de raso.


Solamente hay que coser los laterales del bolsillo a la parte interna, el borde superior va forrado, pero suelto, para que entren los mangos de las brochas.


Así queda el bolsillo más o menos terminado, y llega el momento de terminar de armar el “sandwichito”.

Hay que ubicar la friselina (parte 3) del lado del revés de la lona (sirve para darle más forma y para que no se transparente el estampado), después poner la parte 4 (lona externa) con el estampado hacia fuera y encima el cristal con las aletas.


Con el “sandwichito” listo solo resta forrar la aleta de arriba, que hace de tapita para proteger las brochas…


… y terminar de forrar todo el borde del brochero para unir todas las partes y disimular las costuras internas.


Así queda terminado abierto, con todas las brochas acomodadas.


Para cerrarlo elegí coser dos tiras largas de cinta en un costado de la tapa, pero se me ocurre que también pueden usar botones, velcro, elásticos o cualquier otro sistema que se les ocurra.

¿Les gustó? Espero que sí y que, si tienen ganas, puedan fabricar su propio brochero.

¿Se embarcaron alguna vez en una "aventura manualidosa"? ¿Qué hicieron?

¿Cómo guardan sus brochas?



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